Ecofemi... ¿qué?

  REFLEXIONES SOBRE NATURALEZA Y GÉNERO


No me parece descabellado proponer una reflexión sobre la cuestión de los derechos sexuales y reproductivos en relación a la salud humana y ambiental desde una perspectiva feminista. El ecofeminismo es una de las muchas ramas que se despliega del extenso argumentario feminista: el ecofeminismo no es un simple feminismo ambiental sino que es una nueva visión empática de la Naturaleza y una redefinición del ser humano que pretende un futuro libre de dominación.
No pretendo dar respuestas sino plantear preguntas, y creo que dichas preguntas se plantean desde una mayor complejidad y detalle desde el ecofeminismo. 

¿Qué decir sobre los procesos de empobrecimiento ambiental en el mundo? Me refiero al calentamiento global, al aumento imparable de las temperaturas, a la utilización de agroquímicos e insecticidas o a la contaminación de los mares y de ríos. Estamos destruyendo el planeta y, con él, a nosotras mismas. Estos procesos de empobrecimiento afectan más a los cuerpos leídos como mujeres que a los cuerpos leídos como hombres: los cuerpos leídos como mujeres actúan como bioacumuladores químicos en la medida en que tienen un 15% más de grasa lo que posibilita la facilidad de que las sustancias químicas liposolubles sean más fáciles de acumular en aquellas personas con mayor tejido graso. Además, muchos tóxicos ambientales son disruptores endocrinos que están relacionados con el aumento de cáncer de mama, 

¿Por qué la cuestión del aumento poblacional ilimitado en un planeta de recursos y extensión limitada es una pregunta escasa incluso dentro de las líneas ecofeministas? Los métodos anticonceptivos y las maternidades forzadas han tenido una influencia gigantesca sobre este fenómenos: el control directo sobre la natalidad, los vientres de alquiler, la prohibición y penalización del aborto, la obligatoriedad de la maternidad o el tener acceso a la píldora del día después en una farmacia sin receta. Somos más de 7´700 miles de millones de personas en nuestro planeta, en 2010 éramos 6´923 miles de millones y en el 2000, 6'115 miles de millones. 

¿Por qué no hablar del carácter androantropocéntrico de nuestras sociedades que genera como consecuencia el dominio de la Naturaleza así como el cuerpo de las mujeres y de los animales? Con la llegada (si es que apareció en algún punto concreto) de nuestro sistema patriarcal, las mujeres hemos sido conceptualizadas como Naturaleza mientras que los hombres han sido conceptualizados como Cultura. Esto desde la filosofía se ve muy claramente. Las mujeres estamos vinculadas a lo natural, lo instintivo, la crianza, la magia, la imaginación; a lo reproductivo mientras que los hombres están vinculados a lo cultural, lo racional, el saber, el pensar, el lenguaje; a lo productivo. Vaya, qué sorpresa. El ecofeminismo pone en evidencia la necesidad de control que exige lo masculino sobre nosotras en tanto que esa ansia de control también es dirigida hacia la naturaleza y animales.

¿Algún día dejaremos de sentir y pensar el ciclo menstrual desde el dolor, la incomodidad y el asco? Las mujeres somos seres cíclicos (no estáis locas, mujeres) y el ciclo menstrual es uno de los procesos fisiológicos más importantes que da a luz nuestro cuerpo. Menstruar significa que estás sana. Tener un cuerpo menstruante no debería significar tener un cuerpo menos válido o más incapaz. Menstruar no duele: no confundamos lo frecuente con lo normal: muchas personas que menstrúan sienten dolor al hacerlo pero eso es lo frecuente, no lo normal. 

¿Os apetece hablar sobre la infrarrepresentación de las mujeres en los estudios de investigación y ensayos clínicos? El varón ha sido y me atrevería a decir que es la medida de todas las cosas, y la medicina no es un campo que haya sabido esquivar esto. La medicina no ha incluido hasta hace bien poco patrones diferenciales: ha apostado por un estudio neutro basado en realidades masculinas en la medida en que entendía que estudiar al hombre significa estudiar a la mujer. Estudiemos la diferencia, por favor. Y he dicho la diferencia, no la desigualdad ni la inferioridad. Si crees que una cosa implica la otra deshazte de esa creencia. 

¿Y qué pasa con la desconsideración de la vivencia de la maternidad embargando el respeto a los ritmos de la persona gestante y del bebé? Hablo de la excesiva medicalización del parto, de la negada sexualidad durante el embarazo y el puerperio anclando a las madres en el arquetipo de "la Virgen María", de la falta de respeto a los planes de parto escogidos, del robo de la libertad de decisión cuando se realizan intervenciones no consentidas por la madre, de la sustracción del bebé en el momento inmediato a nacer impidiendo el contacto piel con piel, de la preocupación por el peso de la madre durante el embarazo por parte del personal sanitario, de la falta de información sobre el cuerpo que deriva necesariamente en una sumisión en el parto (porque, ante todo, el médico es Dios), de la inmovilización física y emocional de la mujer, de la crítica por la elección en la lactancia, del imaginario colectivo que reina y que contagia el miedo, de la imposibilidad de conciliar el ritmo de la maternidad con el ritmo desbordante de productividad que supone el trabajo y hasta el ocio, de la presión por no ser lo suficiente buenas madres

¿Qué me decís de aquellas prácticas presentadas como naturales que son auténticas monstruosidades? La mutilación genital femenina es el fenómeno que a todas se nos ocurrirá fácilmente. Me pregunto por qué, en ocasiones, escudándonos en el argumento del relativismo cultural y en el respeto a otras culturas legitimamos auténticas barbaridades que atentan contra la salud y la vida de seres humanos. No obstante, que esto no sirva para Occidente como arma arrojadiza y liberadora de sí misma: solo diré que en el Norte global las mujeres decidimos pagar por cirugías estéticas que consisten en modificar nuestros pechos, estrechar el conducto vaginal o cortar los labios vaginales. No obstante, que esto no sirva para los señoros como arma arrojadiza contra las mujeres que se someten a operaciones estéticas pues bastante tienen ya. La industria de la cirugía estética ganaba hace pocos años 990 millones de euros anuales por 330.000 intervenciones anuales; sabiendo esto... ¿os hacéis una idea de quiénes son los ganadores?

Os recomiendo leer a las maravillosas Alicia H. Puleo y Carme Valls-Llobet. La mayor parte del post ha sido escrito gracias a sus libros. Mi intención es seguir escribiendo sobre estos temas y muchos otros de manera progresiva. 

¡Gracias por leerme y reflexionar conmigo! :)

Comentarios

  1. Muy buenas noches, gracias por maravillarnos con tu ensayo en esta tediosa cuarentena. Me ha parecido fascinante que sean recordadas mujeres como Puleo, que sin duda son referencias. Un saludo.

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    1. ¡Ay, gracias, Palafox! Agradezco mucho un comentario tan bonito y gratificante :)

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  2. Una introducción a la reflexión sobre el eco feminismo muy interesante. Se agradece la claridad y sinceridad del texto. Enhorabuena y espero con ganas la siguiente publicación.

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  3. Gracias por dar una buena descarga eléctrica a nuestros cerebros. Es un placer ser tu lectora, reflexionar movida por tu lenguaje impecable. Pausar la lectura para activar el debate.
    Sigue despertando mentes.

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