CICLO MENSTRUAL (III)
(VI) POR QUÉ EL DOLOR MENSTRUAL NO ES NORMAL
El ciclo menstrual es un proceso fisiológico natural que no
debe producir dolor, ni molestias ni labilidad emocional. Esto no quiere decir
que el ciclo menstrual deba ser un proceso que pase absolutamente inadvertido
así como algo que no necesite de nuestra atención y escucha. Hablamos de que tu
circunstancia cíclica no debe ser incapacitante. Por tanto, cuando hablamos de
dolor menstrual hablamos de un dolor incapacitante que no te permita llevar el
día de la manera que tú quieres, ir a la universidad o leer un rato.
No
obstante, esto no significa que si sientes un dolor no incapacitante dicho
dolor no importe, no signifique y no deba tenerse en cuenta: si tu menstruación
te duele, está tratando de decirte algo y mi consejo es que escuches lo que
quiere decirte; que puede ir desde un “este mes has comido fatal y deberías
revisar la alimentación” hasta un “sufres endometriosis”. Tú eres la única
persona que sabe medir su dolor y no debes subestimarlo ni tratar de callarlo:
tu molestia o tu dolor es real y si consideras que supone un impedimento dale
valor y conviértelo en un foco relevante en lo referente a tu salud.
El dolor es un signo de alarma. Al pensar que el dolor
menstrual es normal estás emitiendo juicios de valor sesgado por creencias
sujetas a la infravaloración de la queja procedente de las mujeres. Que el
dolor sea subjetivo no significa que no sea real, y esto es muy importante. No se puede normalizar el dolor, venga de donde venga: que un
dolor incapacitante se normalice nos sujeta como mujeres.
Por tanto, no confundamos lo frecuente con lo normal: el
dolor menstrual lo sufren muchas mujeres y eso lo convierte en frecuente pero
no entra en los parámetros de normalidad referentes a la salud humana. No
invalides tu dolor porque no, no es normal que te duela sangrar. Y esta
confusión es grave: el 60% de las mujeres sufre dolor menstrual y me pregunto
cuánto porcentaje de mujeres dentro de ese 60% pensará que es normal lo que le
ocurre y su única opción es aguantar (y sin hacer mucho ruido).
¿Por qué se produce el dolor? Por muchísimos motivos. Las
mujeres que sufren dolores menstruales tienen elevados niveles de la hormona
prostaglandina F2 alfa en su sangre menstrual. Cuando esta hormona es liberada
al torrente sanguíneo al romperse el revestimiento endometrial, se producen
espasmos en el útero y a ello se deben los dolores. Por tanto, la menstruación
es un proceso fisiológico inflamatorio regulado por prostaglandinas
inflamatorias y un desajuste en estas sustancias genera dolor o molestia. A
veces, consumimos alimentos que contienen altas cantidades de sustancias
inflamatorias que producen, en consecuencia, una sobreinflamación de nuestro
proceso natural; puede que padezcamos alguna patología, que estemos estresadas
o que tengamos una vivencia de nuestro ciclo menstrual tan negativa que no nos
dejamos experimentarlo de otra manera que no sea desde el dolor.
**Apunte número
1: con esto último no te culpo de tu dolor menstrual. Puede parecer
ofensivo decir que a ciertas mujeres les duele la regla porque no quieren
vivirla en positivo y, evidentemente, no creo que sea la única causa a tener en
cuenta pero influye. Las emociones negativas nos producen fisiológicamente una
proliferacion de sustancias inflamatorias que agravarán cualquier proceso
fisiológico en general: cuando algo lo tratamos de manera negativa dichas
emociones fluyen por nuestro cuerpo y se distribuyen a lo largo de los
siguientes procesos fisiológicos. Si tu vivencia menstrual es negativa porque
te da asco, porque no la escuchas, porque la escondes o porque te avergüenza…
¿cómo va a devolverte cosas positivas? Puede que tú no escuches a tu ciclo
menstrual pero él si te escucha a ti. Por eso, si este es tu caso, te animo
desde aquí a que inviertas esa relación y conviertas tu menstruación en una
aliada y no en una enemiga.
Dicho esto, sea cual sea el origen de tu dolor ve a
profesionales sanitarios si el dolor menstrual te impide vivir tal y como
quieres; no por ser una persona menstruante debes asumir que el dolor forma
parte de tu vida. Me gustaría incidir en la importante de una visión holística
de la medicina, y digo esto porque el abordaje de la dismenorrea debe ser
multidisciplinar: hay que ir más allá en el diagnóstico de conflictos que
tengan que ver con lo menstrual. No es suficiente que nos manden la píldora
anticonceptiva sin darnos opción a elegirla, sin contarnos qué hará en nuestros
cuerpos, sin informarnos de las contraindicaciones y sin explorar a fondo por
qué nos duele menstruar: asumir la píldora anticonceptiva como la principal
“herramienta” para mitigar el dolor menstrual no es escuchar lo que nuestro
cuerpo nos dice, es callarlo. Y hablo de la píldora porque es la segunda recomendación
sanitaria por excelencia después del “lo que te ocurre es normal, tómate un
ibuprofeno”.
**Apunte número
2: con esto último no te culpo de que tomes la píldora, si es
que la tomas. No pretendo demonizarla pero sí lucho contra su santificación. Hay
mujeres para las que la píldora es la mejor opción y bien está si ellas así lo
deciden. Lo único que digo es que el consentimiento no puede ser válido si no
toda la información está en tus manos; y yo me pregunto… ¿cuántas mujeres saben
lo que hace la píldora anticonceptiva en sus cuerpos? Y no es culpa nuestra,
claro: solo pensemos en los beneficios que la industria farmacéutica obtiene a
través de la píldora. Hablaré más adelante sobre la píldora anticonceptiva.
En algunas mujeres, padecer dolores supuso la sintomatología
correspondiente a padecer endometriosis. La endometriosis tiene una ventana de
diagnóstico de aproximadamente 8 años cuyo motivo no es otro que la
indiferencia médica (en general) ante las dificultades menstruales.
¿Cuál puede ser un tratamiento contra el dolor?
- Método dietético que disminuya la producción de sustancias inflamatorias: elimina los productos lácteos como helados, requesón y yogur que no estén producidos biológicamente, reduce o elimina los carbohidratos refinados, limita el consumo de carne roja y yemas de huevo a no más de dos raciones por semana o elimínalos, toma ácidos grasos esenciales y elimina las fuentes de ácidos grasos trans siempre que sea posible.
- Acupuntura
- Calor
- Aplicación de compresas de aceite de ricino en la parte inferior del abdomen
- Reducción del estrés
- Vivencia en positivo del ciclo menstrual
- Ejercicio moderado
- Hierbas
- Ir a profesionales sanitarios
A estar alturas sabrás que sufrir lo que conocemos como
síndrome premenstrual tampoco es normal aunque sí muy frecuente. El 60% de las
mujeres sufre SPM en intensidades y con una sintomatología diferentes y, aunque
es más probable que ocurra en mujeres que están entre los 30 y los 40 años
puede darse en la adolescencia y en los años premenopáusicos.
Fue popularizado en los años 80 a través de un artículo
aparecido en la revista Family Circle en el que se hablaba abiertamente sobre
el dolor que sufren millones de mujeres en el mundo en los días previos al
sangrado. Gran parte del feminismo y de los medios de comunicación se hicieron
eco de dicho articulo trayéndolo al foco del discurso convirtiéndose en objeto
de debate en congresos de especialistas en tocología y ginecología.
¿Qué es el síndrome premenstrual?
Lo primero que debes saber es que los dolores menstruales no
son lo mismo que el síndrome premenstrual y es importante saber ambos: hay personas
menstruantes que, de hecho, sufren SPM y no dolores menstruales y viceversa.
El síndrome premenstrual recoge la sintomatología presente
en los días previos a la menstruación. Hay más de cien síntomas conocidos del
SPM y cada uno de ellos está relacionado con inflamación celular consecuencia
de una compleja interacción de factores emocionales, físicos y genéticos; y
aquí hay dos cosas importantes:
- De nuevo la inflamación natural. Encontramos, de nuevo, un exceso de prostaglandina F2 alfa (hormona que se produce cuando se rompe el revestimiento del útero durante la menstruación). La inflamación puede manifestar de muchas maneras, a través de muchos síntomas como: acné, agresividad, irritabilidad, naúseas, hinchazón y dolor de pechos, cansancio, asma, insomnio, migraña, introversión, depresión… entre otros (¡hay más de 100!).
- El SPM es multifactorial. No depende de una única cosa y debe tratarse, por tanto, de manera holística. Es más, lo importante al realizar un diagnóstico referente al síndrome premenstrual lo importante no es qué síntomas concretos tiene la persona menstruante sino la manera cíclica en que se presentan. Si sufres SPM no reduzcas tu visión: ten en cuenta tu dieta, la luz, el ejercicio, situación familiar, emociones, vivencia de la infancia o estado de tu relación o relaciones de pareja entre otras muchas cosas.
¿Por qué puede producirse el SPM?
- Exceso de estrógeno
- Falta de progesterona
- Exceso de prostaglandina F2 alfa
- Dietas que favorecen los 3 primeros puntos
- Elevado consumo de lácteos
- Exceso de cafeína
- Exceso de peso
- Bajos niveles de vitamina C, E y de selenio
- Insuficiencia de magnesio
- Falta de ejercicio
¿Qué hacer si padezco SPM?
- Método dietético orientado a disminuir la inflamación (modelo del punto 6)
- Eliminación de la cafeína
- Eliminación del azúcar, los productos farináceos refinados y los ácidos grasos trans
- Consumo de ácidos grasos esenciales
- Reducción del estrés
- Terapia de progresterona natural cuando sea aconsejable (id al médico)
- Escucha interna activa
- Acudir a profesionales médicos
“Cuando la mujer está dispuesta a ver los problemas emocionales ocultos tras el síndrome premenstrual, finalmente puede cambiar su situación interna sin hormonas externas. El proceso de sanar los estreses emocional y psíquico produce cambios bioquímicos en el cuerpo”
Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. Dra. Christiane Northrup
{Continuará...}
Comentarios
Publicar un comentario