Llamémoslo (humildemente) antología poética (I) de un corazón roto
(i) René, ¿y esto a mí quién me lo resuelve?
Tornan en vidrieras
de colores
aquellos que retienen
mi memoria Esclava
bajo conato de sinergia
entre
el corazón
y la cabeza
(ii) Todos mis puntos concluyen en tu línea
Suenan,
crujen,
gruñen,
arden.
Son mis tripas
del alma,
que están hambrientas
de poder
sobre sí mismas
Son mis tripas
del alma,
que están sedientas
de expansión
de sí mismas
Arden,
queman,
abrasan,
calcinan.
Son mis entrañas,
mis cavidades,
que tornan en ceniza
por mariposas
en el estómago
Creo que nuestras mariposas
me han provocado gastritis
y no se me cura
(iii) Más dolor que amor
Acúmulo de daños y dolores
que tornan en patología
Manojo de manillas de reloj locas
que giran y giran sin control
Mis mariposas están asediando mi estómago, sus alas tornan en punzantes garras que se clavan en mi carne blanquecina y erosionada, su energía canalizada hacia su garganta. Gritan que hay más dolor que amor.
(iv) Desechos
Soy una afortunada
porque
yo
nunca
estaré
sola
¿El dolor cuenta como compañía?
(v)
Por un momento me dolías
y me ha gustado
Por un momento te lloraba
y me ha gustado
Significa que Aún nos une
algo
mi dolor, mi memoria
qué más da
Seguimos vivos
(vi) Sedentarismo emocional
Qué tiene que haber ocurrido
para que todas las letras del abecedario
de la a la z
me hablen de ti
incluso cuando no te dicen
(vii) Definitivamente
El olvido es inevitable
Yo solo siento que tú y yo somos inevitables
¿Puede el destino evitarnos a nosotros?
Nuestro olvido es inevitable
como que una herida cicatrice
y sane
Comentarios
Publicar un comentario