CICLO MENSTRUAL (IV)
(VIII) POR QUÉ ES NECESARIA UNA MENSTRUACIÓN
SOSTENIBLE
En nuestra práctica cotidiana hemos asociado menstruar con
consumición de plástico y generación de residuos contaminantes. ¿Estás segura
de que menstruar exige necesariamente destruir nuestro planeta y la vida que
alberga? Si dudas no pasa nada porque estás a punto de aclararte: por supuesto
que no.
Seguramente cuando viste que tenías sangre en tus bragas o
en tus dedos o incluso en el suelo por primera vez avisaste a alguien cercano
(mujer en su mayoría claro, porque nos han enseñado que a los hombres no debemos
molestarles con “asuntos de mujeres”) y recibir como respuesta, en un buen
caso, un comentario neutro y una compresa (quizá tampón aunque creo que es más
inusual). Y tú, que en ese momento nada sabes de tener la regla, asocias en un
minuto generar residuos plásticos y menstruar. Vengo a decirte que no tiene por
qué ser así y a argumentártelo; quiero que sepas cómo de dañino es el consumo
de compresas y tampones y cómo de beneficioso es usar la copa menstrual u otras
alternativas.
¿Cuáles son algunos de los dispositivos de higiene menstrual
existen?
- Compresas: te voy a contar de qué están hechas las compresas y, a partir de aquí, juzgas tú. Las compresas son el producto de celulosa absorbente, gel absorbente, rayón, poliolefinas, poliéster y aromatizantes (en caso de compresas aromatizadas). La celulosa se extrae de la madera y, al no ser blanca, se la somete a un blanqueamiento con cloro para que se asemeje al algodón. La mayor parte de componente que completan una compresa tienen la función de convertir a esta en un producto absorbente (que no se vea tu sangre), inolora o generadora de olores femeninos (que tu sangre no huela) y blanca. Tu compresa no está hecha de algodón ecológico, aunque debería, por ser un material apto para productos de higiene (transpirable, hipoalergénico y compatible con el pH vaginal) sino de un conglomerado de productos tratados químicamente que resultan perjudiciales para tu salud vaginal en particular y tu salud en general. Infórmate y elige, porque si eligen sin saber, no es una elección.
- Compresas de tela: Hechas con tejidos orgánicos. Sin productos absorbentes, sin químicos y sin perfumes. Son reutilizables, se lavan en la lavadora tras cada uso y pueden durar varios años. Son biodegradables.
- Tampones: “Fijaros que el núcleo del tampón tiene algo de algodón (no sabemos cuanto), pero también rayón, que es como una especie de viscosa. El rayón es un producto artificial y sintético que se obtiene a partir de la celulosa. Además, lo que envuelve el núcleo está compuesto por fibras totalmente sintéticas. Así que de algodón tendrá una mínima parte, y lo que tenga, se encuentra en el interior del tampón. Eso significa que la parte que está en contacto con nuestra vagina está compuesta de fibras totalmente artifíciales, que tienen productos químicos para el color, el olor, y la absorción. Esta parte de poliéster, rayón y poliestireno, va absorbiendo el flujo menstrual, y va soltando pequeñas fibras en el interior de tu vagina. Estas fibras son las que pueden darte picor, escozor, incluso sensación de sequedad. Porque de alguna manera sueltan fibras que se quedan adheridas a la mucosa de la vagina. Además de todo esto, por si fuera poco. El algodón y el rayón son blanqueados con cloro. Esto da como resultado, compuestos muy parecidos a las dioxinas (ellos dicen que en cantidades triviales). Las dioxinas son compuestos altamente cancerígenos e irritantes cuanto menos. Esto puede afectar, por ejemplo a mujeres con endometriosis”. Este párrafo está extraído de https://ginesex.es/blog/. Os recomiendo leer a Laura, es maravillosa. ¿Cómo puede ser que un tampón contenta una sustancia cancerígena? Las dioxinas pueden acumularse en la vagina y producir el tan conocido síndrome del shock tóxico.
- Esponjas naturales: las esponjas se obtienen en cultivos de mar. Seguro que durante miles de años muchas personas han usado las esponjas para absorber su flujo menstrual. Son biodegradables de manera que no generan residuos, son hipoalergénicas, son adaptables a cada cuerpo. Son una buena alternativa para aquellas personas que menstrúan que no pueden o no quieren usar tampones y copa menstrual. No obstante, no pueden usarse si acabas de parir y hay que tener cuidado: que sea un dispositivo natural no quiere decir que sea la panacea, como no uses correctamente la esponja vas a coger una infección que te va a alegrar la semana. Como no, nuestra maravillosa industria de la higiene femenina se ha encargado de sacar una versión de esponjas blanqueadas que, claro, no son naturales y han sido sometidas a un proceso de tratamiento químico.
- Sangrado libre: no es un dispositivo de higiene menstrual sino más bien una manera más, tan válida como otras, de vivirte menstruando. Consiste en dejar correr tu sangre absteniéndote de usar cualquier dispositivo de higiene menstrual. Hay personas capaces de controlar el momento en el que van a sangrar (porque si te pensabas que sangramos todos los días que dura la regla y a todas horas, estás equivocada/o) y deciden cuándo retenerlo y cuándo dejar de hacerlo, hay personas que incorporan el sangrado libre durante la noche como complemento de la copa menstrual para evitar la tensión permanente de los músculos vaginales… esto es: si te va bien, adelante. Puede que no sea una opción para ti y es muy legítimo, pero para otras personas menstruantes sí lo es así que permite que cada una y cada uno menstrúe como decida (no hacerlo implicaría rivalizar con los derechos sexuales, con la libertad de escoger cómo cuidar tu cuerpo y sus procesos).
- Copa menstrual: merece mención especial.
¿Qué ventajas tiene la copa? Agarraos:
1. Podrás recibir sexo oral mientras sangres. Lo he
probado y si tu copa está bien colocada no tienes de qué preocuparte. Es una
buena manera de experimentar el sexo con la regla si eres reticente a la
penetración mientras sangras.
2. Cero residuos, cero contaminación. La mayor
parte de copas menstruales están hechas de silicona médica lo que significa que
no contiene ningún químico. Solo usas una copa siempre, durante todo tu ciclo
de manera que evitarás al planeta una cantidad ingente de plástica por cada
compresa y tampón que hayas dejado de usar. El planeta quiere que uses la copa.
3. No enfermas. La silicona médica es
hipoalergénica, no contiene látex ni contiene toxinas y tampoco es porosa lo
que la convierte en resistente al crecimiento bacteriano. ¡OJO! Si la usas
bien. La copa no está santificada y no hace milagros: si no haces un buen uso
de ella, podrás contraer infecciones igualmente. Usándola bien, dejas que tu
conducto vaginal y genitales en general no estén en contacto con materiales
contaminantes que desprenden tóxicos que tu cuerpo absorbe y, además, te
mantiene lubricada, hecho necesario para una buena salud.
4.
Ahorras mucho dinero. Es una salvajada lo que
vale una caja de tampones o de compresas (aunque la cuestión del IVA que tienen
es otro asunto) de manera que las personas menstruantes tenemos un gasto más
con respecto a las personas no menstruantes de por vida. Una copa menstrual te
valdrá entre 15 y 30 euros pero ¡te puede durar hasta 10 años! Coge una
calculadora y alucina.
5. La comodidad. Os juro que la comodidad que
ganaréis no está pagada. Yo no era consciente de lo incómodas que eras las
compresas (y los tampones ya ni os cuento) hasta que usé la copa. Es una
auténtica maravilla. Te olvidas de que la llevas literalmente.
6. Te conecta contigo misma y con tu ciclo. Puedes
volver abajo y leer por qué es importante observar tu sangrado. Bueno, lo
cierto es que esto solo es posible con la copa menstrual porque sí: llevas años
escuchando que tu menstruación huele raro o mal pero era la compresa que
llevabas. El tampón y la compresa modifican el olor, color y densidad de tu
sangre impidiéndote que la conozcas.
7. Tocas tu vulva y vagina. Podrá parecerte raro
pero sí, tener que meterse y sacarse la copa hará que indirectamente toques tu
cuerpo y te conozcas. Es increíble la cantidad de mujeres que no se han visto
la vulva jamás o que no saben pintar un clítoris ¡siendo parte de ellas!
Ponerte y quitarte la copa hará que conozcas el grado de estrechez de tu
vagina, roces tu clítoris, sientas cómo introduces tus dedos o cómo está tu
lubricación. Conócete porque si no lo haces nunca sabrás que necesitas y
quieres.
8. Seguro que hay muchas otras que existen y desconozco.
Te habrás dado cuenta de que este post no es imparcial, y es
que no pretendo serlo. Quiero salvaguardar la decisión que cada mujer tome en
relación a la gestión de su sangrado pero quiero que sea una decisión
consciente, quiero que aquella mujer que consienta hacer uso de compresas o
tampones lo haga desde el conocimiento y no desde la inercia y la ignorancia.
Una decisión que se toma sin un conocimiento completo de aquella situación
sobre la que se decide, no es una decisión, es sujeción. Y no deseo que ninguna
mujer esté sujeta por ninguna cadena: ojalá que tu ciclo menstrual sea una
oportunidad de liberación para ti y no una cadena.
"Esta <<búsqueda del amor en todos los lugares equivocados>> es la reacción al exilio. Cuando una mujer recurre a una conducta compulsiva y repetida -repitiendo una y otra vez un comportamiento que no la satisface y que provoca declive en lugar de una prolongada vitalidad- para aliviar su exilio, lo que hace en realidad es causarse más daño, pues no se cura la herida inicial y, en cada una de sus incursiones, se produce nuevas heridas.
Para empezar a curarte, deja de engañarte pensando que un pequeño placer equivocado te curará la pierna rota, Di la verdad acerca de tu herida y entonces comprenderás el remedio que le tienes que aplicar. No llenes el vacío con lo que te resulte más fácil o lo que tengas más a mano. Espera a encontrar la medicina adecuada. La reconocerás porque tu vida será más fuerte y no más débil."
Esta cita está sacada del libro Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés. Creo que ya la he mencionado alguna vez por aquí. Ella no escribió esto pensando en menstruación ni en personas que menstrúan. Es una cita que puede aplicarse a muchos otros contextos. A mí me sirven sus palabras. Qué bonito sanarse a través de las palabras de aquellas que nos precedieron.
Mi humilde consejo es que no vivas tu menstruación desde el exilio sino desde el hogar irremplazable que es tu cuerpo y tu alma.
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